
Pasar de la exigencia al agradecimiento
Esto nos enseñó José Vilaseca (Suqui) el pasado miércoles, cuando lo recibimos en el Aula Magna de la UIC para escuchar su testimonio. En la adolescencia, cuando era alumno del Fert, sufrió un glaucoma que lo dejó ciego. A partir de entonces inició un viaje de valentía y descubrimiento de los planes de Dios, en el cual no le han faltado dificultades, pero tampoco alegría y, sobre todo, el amor de su familia y amigos.