La fragilidad de los jóvenes se debe a la sobreprotección
Muchos jóvenes actuales no son simplemente vulnerables, sino el resultado de un entorno de crianza que ha fomentado el miedo y la sobreprotección, limitando su autonomía y su capacidad para enfrentarse a los desafíos de manera independiente. El término «generación de cristal» ha ganado popularidad para describir a los jóvenes actuales como emocionalmente frágiles, pero esta visión es errónea y simplista. María Soto, logopeda y psicóloga, subraya que el problema central radica en los adultos, que no han confiado en la capacidad de los jóvenes para tomar decisiones, aprender de sus errores y crecer.
La clave está en permitirles experimentar pequeñas situaciones donde puedan aprender a diferenciar entre lo importante y lo peligroso, en lugar de protegerlos en exceso y evitarles cualquier tipo de riesgo. Además, Soto alerta sobre el impacto negativo del exceso de información en la era digital. La abundancia de datos y consejos ha generado una paradoja: en su intento de proteger a sus hijos, muchos padres terminan siguiendo fórmulas aprendidas, rápidas y generalizadas, que no se ajustan a su realidad específica.
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